algún momento vimos una foto de Tello, esas que te estremecen el corazón, que tienen una historia detrás y en algún momento decimos “sí, es verdad”.

Tello, tiene 49 años y empezó en el mundo de la fotografía a los 30 por casualidad. Sacó su primera foto y nunca más paro, hoy es uno de los más fotoperiodistas más reconocido y su trabajo quedará como legado.

El Día del Fotógrafo ya paso, pero las ganas de querer conocer que hay detrás del hombre de pelo largo o el “Señor de las Fotos” nos llevó a hacer esta entrevista.

–       ¿Qué es para vos la fotografía?

–       No tengo una forma exacta para describirlo, me levanto pensando donde podría haber una situación de foto, incluso cosas que no tenga que ver exactamente con el trabajo, donde estoy, a la hora que estoy. Siempre miro algo que me llama a fotografiarlo, es como que mi vida da vueltas en torno a una foto, cualquiera, en cualquier lugar, por eso vivo con la cámara en mi mochila, disfruto mucho haciéndolo. La mayoría de esas fotos no van a un medio, la mayoría son solo para mí y para compartirlas.

–       Si bien la fotografía tiene mucho de oficio, ¿seguís aprendiendo?

– Si, definitivamente, yo pasé de lo analógico a lo digital y todavía me cuesta adaptarme a cuestiones técnicas, sigo usando todo en manual y enfoque central, soy consciente que pierdo muchas utilidades por no aprender, pero me cuesta. Asisto cada vez que puedo a cursos de fotoperiodismo en distintos lugares, ya que nunca se deja de aprender.

–       En las redes sociales tus creaciones tienen un alcance espectacular, ¿cómo sentís esa devolución del gran público?

–       Se siente bien, las redes son algo nuevo que te permite mostrar lo que haces y obtener una respuesta, pero no hay que sobreestimar los me gusta ni los comentarios. La gente siente a veces una empatía por alguien y le saca un poco de objetividad al interactuar, suelen ser benevolentes conmigo.

 

¿Te “encontrás” con la foto o sos un “cazador” nato?

 

– Me siento más como un cazador, pero no uno que anda buscando una presa específica, sino uno que siempre está preparado por si aparece algo que me provoque hacerle una imagen, soy muy disperso en ese sentido, muchas cosas me distraen a la vez. Lo que suele traer algunos retos de Alejandra (su compañera de vida), porque después de 3 cuadras de un cuchicheo que oigo a lo lejos, no sé nada lo que me dijo. Pero, en ocasiones la foto solo aparece, vas caminando y está ahí…y te morís sino tenés una cámara.

 

–       ¿En qué te ayuda la fotografía como lenguaje para expresar lo que te pasa?

 

–       La gente se siente identificada por algunas cosas que yo cuento que me pasaron, en mi infancia, en la juventud y en los lugares porque de alguna manera todos vivieron algo de eso, les paso, tienen un conocido que le paso. No se puede negar que antes las cosas eran diferentes y el que los disfruto, es lógico que lo añore.

 

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Jorge Tello es el fotógrafo que sabe captar diferentes momentos, dejando un legado en imágenes para la historia del Chaco. Foto: Emmanuel Leguizamón.

–       ¿Qué te imaginás haciendo en 10 años?

 

–       Yo comencé a trabajar de distintas cosas desde que era muy chico, para ayudar a parar la olla primero, para comprarme cosas cuando era adolescente y para vivir el día a día  siempre, pero solo con la fotografía llegué a disfrutar hacerlo. Tengo 49 años, no podría decir que por razones de la vida misma no termine algún día haciendo otro trabajo para vivir…pero de la fotografía no creo que me separe nunca, Dios dirá.

 

–       ¿Sos consciente que estás dejando un legado que va ya es parte de la identidad del Chaco?

 

– Bueno eso es algo complicado de asimilar para mí y no creo que me corresponda decirlo, creo que la gente, el tiempo, los archivos lo dirán, no es un objetivo para mí. Creo que tenemos muy buenos fotógrafo/as y gente relacionada a las imágenes que vienen dejando la vara alta en nuestro Chaco, pero el escaso apoyo a veces desanima y esconde virtudes. Vivir de la fotografía o trabajos relacionados a las imágenes es casi imposible en cualquier lado, pero acá más.

 

–       ¿Qué hay detrás del lente de Jorge Tello?

 

– Una persona que encontró un motivo y lo disfruta, alguien que trata de ser buena gente y un poco insoportable a veces.

 

–       ¿Te sentís que sos un referente de la fotografía acá en el Chaco?

 

– No creo que me corresponda a mi ponerme en ese lugar, yo trato de hacer lo mío y seguro hay gente que los disfruta y otros que no.

 

–       Hablando técnicamente, ¿qué hace que tus fotos sean tan particulares?

 

– Posiblemente el hecho que no maneje mucho los programas de edición, solo aprendí lo básico y con eso me muevo. No digo esto como si fuera algo malo la edición, es algo fundamental hoy en día y gente que hace arte, pero el tocar lo básico a veces prioriza la imagen en sí misma.

 

–       ¿Las fotos se hacen en la cámara o en edición?

 

– En mi caso yo siempre que pueda trato que salga ya desde la cámara pensando en revelar lo justo y necesario, porque como te dije, no soy bueno con los programas de edición entonces tengo la imagen del negativo, ahí lo que estaba era, inclusive el reencuadre. Los reporteros dada la celeridad de las entregas muchas veces ya piensan la foto como va quedar y los que por ahí tienen un poco de tiempo ya saben que podrán recortar tal o cual cosa y se manejan de otra manera. No existe una regla, cada uno lo hace de acuerdo a sus necesidades.

 

–       ¿Buscás la perfección en cada foto?

 

–  El hecho de “ver” un momento y tratar de congelarlo en una foto bien expuesta, con una composición agradable y en un tiempo a veces tan fugaz es lo más cercano a tener una buena captura, la perfección es muy difícil cuando el clic es un instante. Obvio que debe haber gente que lo logra, ojala pudiéramos todos.

 

–       Jorge, fuiste el único fotógrafo que mostro la cuarentena desde el día uno. ¿Qué buscabas con eso?

 

– Quién se hubiera imaginado que viviríamos una pandemia, la forma en que está cambiando la vida del mundo, es algo que yo vi solo en películas y ahora estaba ahí en la calle modificando todo. Era hasta necesario tener registro de todo lo que se pudiera, siempre y cuando no arriesgara la propia salud y las de los demás. El trabajo del reportero es contar con imágenes, siento como una obligación personal, la mayoría de las fotos me quedaran como archivo, nadie me paga por esas imágenes, pero siento la necesidad de tenerlas y algún día seguramente mostrarlas para ver si se hizo bien, mal, si sirvió o no tal o cual medida, que hacia la gente, que hicieron los chicos, como nos afectó y que nos dejará cuando se vaya

 

Un colega tuyo suele decir “los fotógrafos vamos a sobrevir porque debemos mostrar la realidad”. ¿Sentís que es así?

 

– Siento que las imágenes que hoy estamos haciendo van a sobrevivir, nosotros estamos expuesto a marcharnos como cualquiera, no somos inmunes

 

– El rol del periodismo, del fotoperiodismo en tu caso, se volvió tan esencial para mostrar cada una de las realidades. ¿Creés que no se valoraba antes?

 

– Entiendo que estamos en una etapa de transición, con la nueva tecnología y modalidad de trabajo donde cualquier persona con celular de última generación envía fotos y videos al instante, el periodismo y el fotoperiodismo son fundamentales, porque es importante la velocidad, pero más importante es la veracidad de lo que se comunica.

 

–       ¿Qué fue lo más duro de retratar y que te quedo por hacer?

 

– Luego de tramitar el permiso, pude entrar al hospital modular y hacer algunas imágenes, era algo que quería hacer con la seguridad de un vidrio de por medio, obvio. Estaba muy entusiasmado, pero cuando entre y comenzaron a colocarme todos los elementos de seguridad, ver y tomar dimensión de donde estaba me agarro miedo, fue unos minutos, pero lo tuve. Luego pude superarlo y realizar algunas imágenes siempre respetando la privacidad de los pacientes. Es triste lo que pude vivir ahí y si la gente viera la gravedad cambiara su pensamiento sobre cuidarse o no. De alguna manera muchos pensamos que solo las personas adultas corren peligro, pero no es así, cualquiera corre peligro. Es increíble el trabajo de todo el personal sanitario, son verdaderos héroes.

 

Por hacer (apuntemos alto), me gustaría recorrer el mundo, fotografiarlo y que encima me paguen por hacerlo.

 

–       Por ultimo ¿Qué mensaje le trasmitirías a los fotógrafos?

 

– La vida de todos es muy dura, pero la del fotógrafo es complicada. Cada uno casi seguro arrancó con una llama en alguna rincón del corazón, a veces crece e incentiva, otras se pone tan débil que ni agarramos la cámara, hay días duros que la situación laboral te empuja a ir dejándola guardada, se deja de hacer fotos que siempre te gustaron hacerlas, se deja de buscar…no lo permitan, no importa de qué trabajo vivan, no dejen nunca de hacer fotos.

 

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