La muerte del oficial recorre los medios y plantea nuevamente la pregunta de si es correcto que los policiales usen las pistolas de descarga eléctrica (Foto: archivo)

El asesinato de un policía a cuchillazos a plena luz del día en el barrio porteño de Palermo reavivó una antigua polémica de seguridad: ¿pistolas Taser sí o no? Desde la cartera de Seguridad nacional la decisión fue guardar ese recurso para las fuerzas especiales, mientras que la Ciudad y distintas voces opositoras reclaman su uso para resolver situaciones como la que enfrentó el difunto oficial Juan Pablo Roldán.

 

La gran propulsora de este sistema de defensa fue la ex ministra de Seguridad de la Nación y actual presidenta del PRO, Patricia Bullrich.

“Dejamos los protocolos armados y los derogaron, dejamos las Taser y las tiraron, no las usan. Entonces pasa lo que vimos ayer: los policías retrocedían por miedo, porque un juez puede decir que había desproporcionalidad de armas y podían terminar presos. Hay que volver a darles certezas al policía, porque tiene un minuto para pensar entre ir preso o morir”, expresó la exfuncionaria.

 

La derogación a la que hace mención Bullrich ocurrió el 24 de diciembre pasado, cuando la nueva ministra de Seguridad, Sabina Frederic, tomaba el timón nacional y dejaba sin efecto el uso de las Taser, salvo “por miembros de los cuerpos especiales de las fuerzas federales para casos de extrema gravedad como secuestros y toma de rehenes”.

 

“La ausencia de regulación sobre cómo debe utilizarse este armamento ocasiona una situación de peligro exponencial, pudiendo transformar su uso en letal”, advierte la norma.