Darío Encima, referente del sector que organiza los eventos, brindó detalles sobre la propuesta elevada el Gobierno provincial y a la comuna capitalina. Se plantea un período que se extiende hasta fines de abril, para el caso en que la situación sanitaria obligue a reprogramar las fiestas. “Si cumplimos con los protocolos podemos garantizar la seguridad en la realización de estos eventos”, consideró.
La inminente llegada de fin de año genera grandes expectativas respecto de lo que podría pasar con las tradicionales recepciones estudiantiles, fiestas destinadas a que los egresados, básicamente del secundario, realicen un “cierre de ciclo” junto a sus compañeros y familiares.
“Desde lo económico, está bastante difícil pero nosotros no aflojamos, venimos trabajando desde principio de año, porque la organización así lo requiere”, describió Darío Encima, propietario del Chill Bar y uno de los referentes del sector. Así, consideró que “si cumplimos con los protocolos podemos garantizar la seguridad en la realización de estos eventos”.
Hasta el momento, los empresarios sólo conocen lo expresado por el gobernador Jorge Capitanich a través de las redes sociales donde asegura que se está trabajando en los protocolos para poder realizar las fiestas. Además, solicitaron a la Intendencia de Resistencia la “factibilidad” para llevar adelante las celebraciones, con respuesta afirmativa por parte de la Comuna, aunque lógicamente esta decisión estará supeditada a lo que se determine en el Decreto correspondiente.
“En las reuniones que tuvimos pudimos analizar los protocolos que se están implementando en todo el país, pero además tuvimos en cuenta lo que ocurre específicamente en el Chaco. En función de eso construimos la propuesta y ahora esperamos la respuesta”, planteó Encina en declaraciones a Radio Provincia.
Los contratos para la realización de las fiestas con los distintos colegios “ya están firmados”, según el empresario, desde diciembre de 2019. La mayoría tuvo la posibilidad de pagar en cuotas y están en gran parte al día; los demás están a tiempo para concretar la contratación, con facilidades que se pueden analizar. “Nosotros vamos a tratar de brindarles un servicio acorde a las circunstancias”, apuntó Encina.
No obstante, aseguró que “si llegado el caso, en la fecha prevista la situación impidiera realizar la fiesta, el evento se reprograma; tenemos previsto poder hacerlos hasta el mes de abril como máximo”.
BURBUJAS SANITARIAS
La propuesta de los empresarios es extensa, pero básicamente “garantiza la seguridad del evento, con el respeto por las formalidades y pautas que exige la Organización Mundial de la Salud”, explicó Encina.
En ese marco, detalló que se crean “burbujas sanitarias” compuestas por 10 personas, con distanciamiento de dos metros entre familias. Las fiestas serían exclusivamente al aire libre, con uso de tapabocas en todos los espacios comunes y la pista sectorizada y destinada a las distintas “burbujas”.
A esto, se suma el uso de agua sanitizante en los accesos, para vehículos y personas; uso de tapabocas obligatorio para el personal, y la conformación de equipos de trabajo distintos para los diferentes días, para poder concretar aislamientos en caso de ser necesario; entre otras pautas.
SÓLO LOS CHICOS
Por otra parte, el empresario aseguró que los 30.000 metros cuadrados que tiene el predio donde llevarán adelante las celebraciones, en Vialidad Provincial, al aire libre con cinco puntos de acceso, “permiten organizar eventos masivos, pero este año estará restringido al 30% de la capacidad”. “Los colegios con más egresados podrían llegar a tener algún tipo de restricción en cuanto al número de acompañantes, o habrá que dividir las fechas”, estimó.
De todas maneras, la inmensa mayoría de las escuelas de la zona no cuenta con una cantidad de alumnos que pueda llegar a obligar a tomar este tipo de medidas. El empresario insistió en la intención de “sectorizar la pista”, en unos 1000 metros cuadrados y dentro de ese espacio, incorporar cercos vivos o estructuras para formar islas de 10 personas. “Por ejemplo, para el momento del vals, cada egresado va a ir a una determinada burbuja que va a tener unos 20 metros cuadrados, y después vuelve con su familia a su mesa”, detalló.
Para después de los momentos más “familiares”, la idea es que los familiares y personas de riesgo se retiren del lugar, de manera que solamente se queden los egresados con sus amigos a disfrutar el resto de la fiesta en las distintas islas. “Esto es lo que pasa habitualmente, pero este año vamos a inducir a que ocurra”, aseguró Encina.
DISTANCIAMIENTO
Uno de los desafíos más grandes que tendrán que sortear los organizadores es garantizar el distanciamiento social, en este tipo de celebraciones que, por su naturaleza, promueve los encuentros y el disfrute colectivo.
“La idea es no relajar, vamos a tener al personal sanitizando las cosas permanentemente, en los espacios comunes será obligatorio el uso de tapabocas y en las pantallas gigantes se recordarán estas medidas; y el personal estará asesorando para que se respeten las pautas en un momento tan especial como suelen ser las recepciones”, explicó.
Encima entendió que el escenario actual de la evolución de la pandemia exige “no relajarse” pero, a la vez, permite pensar en la realización de estos eventos al aire libre “acompañando a los participantes con recomendaciones y mensajes constantes de respeto por las medidas de bioseguridad”.

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