El 31 de agosto se cumplieron 20 años de la sanción de la Carta Orgánica de la Municipalidad de Resistencia. La Carta Orgánica es el programa de gobierno que cualquier gobernante debería estar dispuesto a cumplir. Su incumplimiento demuestra) la desidia, la falta de decisión y la especulación de un sistema político que debemos superar. Y sobre esto último es a lo que, lamentablemente, me quiero referir en esta oportunidad.

Sabemos que una Constitución o una Carta Orgánica, en este caso, es la Ley básica para la organización de un país o una comunidad, pero, lo más importante, otorga derechos y obligaciones a vecinas y vecinos, dotando de facultades a las y los servidores públicos para respetar, proteger, promover y garantizar los derechos fundamentales de las y los ciudadanos

Es cierto que desde el año 2.000 hasta ahora ninguno de los actores políticos se preocuparon y ocuparon de poner a la Carta Orgánica totalmente operativa. Salvo esporádicos chispazos por parte de Jorge Capitanich (para quien escribe esto lo más importante fue la organización de las Comisiones Vecinales). Benicio Szymula (entre 2000 y 2003 y Aida Ayala 2003 al 2015, si 12 años como Intendente) no se ocuparon de reglamentar y menos aún de respetar la Carta Orgánica que habían jurado cumplir. Pero ninguno de los nombrados se ocupó de destrozarla tanto y en tan poco tiempo como la actual conducción del Municipio.

Ni bien asumiera el nuevo Intendente (el 10 de diciembre de 2.019) se descolgó con un proyecto de Ordenanza Impositiva que quintuplicaba los tributos municipales, violando los principios de la tributación establecidos por la propia Carta Orgánica.

Con la complicidad de los concejales propios (y algunos de la oposición), y violando el Concejo la normativa vigente sobre la sanción de Ordenanzas, la misma fue aprobada, lo que derivó en diversas movilizaciones y acciones judiciales que terminaron por derribar tamaña salvajada, erosionando las arcas municipales por la resistencia de toda la comunidad

También para la misma época intentó contraer deuda, sin fundamento, lo que derivó en el rechazo de su pedido. No obstante, ello vetó la Ordenanza y trató de forzar su aumento con un mecanismo que vulneraba la decisión tomada por el cuerpo.

Volviendo a la Ordenanza Impositiva, en el contexto de la resolución judicial, el intendente Gustavo Martínez se vio obligado a presentar un nuevo proyecto que morigerara el impacto inicial. Esto derivó en la sanción de la Ordenanza (Tributaria e Impositiva) Nº 13.294 del 01/09/20 que para nada dejó satisfechos a las y los vecinos, ya que hay en marcha nuevas acciones judiciales y está pendiente de resolver la incertidumbre que rodea esta situación impositiva.

Pero esto no es todo. La Carta Orgánica establece que el Ejecutivo Municipal debe presentar al Concejo, antes del 31 de octubre de cada año, el Proyecto de Presupuesto y las Ordenanzas Tributaria e Impositiva, para el tratamiento por el cuerpo, para el próximo ejercicio. Es así que el 30 de octubre (último día hábil para el cumplimiento de esa obligación) el Intendente presentó –mediante Expediente 60.003- una nota, fechada el 6 de octubre, solicitando la prórroga –sin fijar plazo- para la presentación del Presupuesto, invocando distintos e inverosímiles argumentos. Entre ellos el escaso tiempo conque contó para evaluar la Ordenanza Tributaria e Impositiva aprobada el 01/09/20, como si la mora no fuera exclusivamente de su responsabilidad.

Y, por último –y no de menor importancia- el 29 de octubre el Intendente presentó un proyecto Ordenanza para el endeudamiento del Municipio por 160 millones de pesos, con el argumento que debe hacer frente al Sueldo Anual Complementario del Personal Municipal.

Resulta evidente la improvisación de quienes hoy se encuentran al frente de la Municipalidad de Resistencia y que, en menos de un año y con la complicidad del Concejo Municipal, se han ocupado de hacer pedazos la Carta Orgánica Municipal.

 

*EX CONVENCIONAL MUNICIPAL

 

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here