Daniel Pascual advierte sobre “el jolgorio que es la ciudad”, y recomienda que, ante una mínima duda por un síntoma, las personas se aíslen aún en la previa de la Navidad, para evitar poner en riesgo a los mayores. Preocupa también la cantidad de accidentes y la presión sobre el sistema sanitario que generan.

El director Hospital Perrando, Daniel Pascual recomendó a la población joven comenzar ya mismo con medidas de mayor resguardo y cuidados, evitando reuniones sociales, si durante la Nochebuena y Navidad compartirán las veladas con personas mayores y con enfermedades de riesgo. “Es el mínimo sacrificio que se les pide a los hijos para que no contagien a sus mayores”, subrayó.
“Yo haría la de Angela Merkel esta Navidad. Hay que tratar de pasar con la menor cantidad de gente posible y, ante una mínima duda con un síntoma, se deben quedar en su casa, aislados, así sea una rinitis alérgica”, enfatizó en declaraciones a Radio Provincia.
En Alemania, la canciller Merkel dispuso máximas restricciones, con un duro confinamiento, durante las fiestas de fin de año, ante el incremento de contagios.
“Si yo tuviera capacidad de persuasión o de mando, haría lo mismo. Pondría alguna sirena sanitaria el 23, 24 y 25, el 30 y 31, y el 1° de enero. Sería el último sacrificio que pedimos pre vacuna”, señaló el médico, aunque dijo que sobre este tema no habló con el gobernador de la provincia.
“No sólo es el problema de tener más pacientes Covid-19”, marcó Pascual, resaltando así que la principal preocupación son los accidentes de tránsito protagonizados por jóvenes y ocasionados por “el descontrol” que generan las noches de festejos. “Eso satura la guardia y la terapia. Estamos con los politraumatizados a la orden del día”, alertó.
Durante el fin de semana que pasó, dijo que hubo “un respiro”, posiblemente porque se produjeron lluvias en la ciudad y también por entretenimientos como los partidos de fútbol televisados.
“En algún momento deberán sentarse las autoridades municipales con la Policía provincial para exigir que nadie circule sin casco”, resaltó. “Acá somos anórmicos”, agregó, asegurando que estos accidentes “pueden atenuarse con menor velocidad y el uso del casco”.
“Es difícil cambiar la forma de pensar del resistenciano, que es anórmico por genética”, insistió y agregó: “Recemos para pasar las Fiestas con la menor cantidad de gente accidentada posible”.

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